Tiempo
Traté de escribirte tanto como pude y no pudiste esperar a que terminara. Las dos o tres páginas que te escribí las sentí demasiado densas que sentía que tales concretaciones no eran dignas de tu gusto refinado, esa sensibilidad que se desperdiciaría si no la usaras a plenitud. No comprendo tus bucles de pensamiento, tus hazañas de sentimientos, tus giros convulsivos de ánimo.
Es claro que no puedo estar con vos sólo porque yo lo quiera. No es tan fácil. Tus sentimientos y mis palabras intensas no parecer ser compatibles por mucho tiempo. Semejante al fuego abrazando la yerba seca. Trozos secos de pajitas de plantas doradas, que se tuestan y truenan cuando de felicidad son consumidas, hasta que no queda ninguna y las flores y hojas verdes comienzan a crecer la siguiente primavera. Soy el fuego estable que en el desierto espera. Por nada tal vez.
Es claro que no puedo estar con vos sólo porque yo lo quiera. No es tan fácil. Tus sentimientos y mis palabras intensas no parecer ser compatibles por mucho tiempo. Semejante al fuego abrazando la yerba seca. Trozos secos de pajitas de plantas doradas, que se tuestan y truenan cuando de felicidad son consumidas, hasta que no queda ninguna y las flores y hojas verdes comienzan a crecer la siguiente primavera. Soy el fuego estable que en el desierto espera. Por nada tal vez.
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