Y pronuncio tu nombre cuando despierto

Hoy leí el poema de Antonio Plaza, No te olvido; otra vez.  Me he rendido ante ella, ya no le queda duda, cedí, soy de ella, adicto a ella.  Ojalá sepa cuidar de mí.  Le estoy entregando todo lo que soy y de todo lo que tengo.  Ya llegará el día en que necesitará más aun más y mi ayuda parezca una ofensa.  Tiene que buscar la independencia, ahora veo mi posición actual; dependiente de una empresa sin buscar salir.

Eres la virgen que idolatro ciego,
eres la gloria con que sueño yo.

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