Sobre el desánimo
Ayer no publiqué todo. Recuerdos parpadeantes me asaltan a diario, recuerdos de una semana antes de Domingo Santo. Tengo el deseo insaciable de escribir aquí, diariamente: Desde ayer hasta que terminen mis días.
Desde ayer escucho música sin parar, y cuando me detengo es para poner atención a interactuantes. Los minutos post separación a veces los paso con un poco frío de miedo, ayer fue ansiedad y me esforcé por no entrar en pánico. Todos los momentos valen y aprenderé a apreciarlos.
Hoy desperté temprano, una prisa me despertó, la necesidad de ver mi teléfono, de leer ese mensaje que esperaba y que nunca llegó. El frío más la esperanza no pueden comprar la paz.
He de confesar que tengo un monotema desde hace casi 3 años, el cual no desaparece ni en mis peores dolores ni en mis mejores alegrías. Un atardecer calmado, sin frio y sin calor, las nubes al compás del pulso universal; unas lágrimas acurrucadas debajo de mis ojos.
Leí un parrafo de "La gravedad y la gracia" y me esforcé por no llorar. Vi a alguien comer en la oscuridad y me pareció triste. Me siento frío y sólo. Mi esperanza es dolorosa.

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